Se engrasan tuercas, engranajes, y poleas de la maquinaria que mueve las agujas del reloj más famoso de España, el de la Puerta del Sol, para que nada falle durante las 12 campanadas que anuncian el inicio de un nuevo año: el 2017.

 

El reloj será el auténtico protagonista durante unos minutos, pero los suficientes para que los españoles coman al son de su tañir, las 12 uvas de la suerte, una de las tradiciones y supersticiones para comenzar el año con buen pie.

 

Todo comienza 28 segundos antes de las 12 de la noche.  En ese momento, una palanca accionada por los relojeros permite que su gran bola de latón descienda como un aviso de que está a punto de terminar el año, mientras suena, durante ocho segundos, el repiqueteo es conocido por todos.

 

Es el que marca el silencio en todos los hogares españoles que siguen pegados a las pantallas de los diferentes canales de televisión, que ese día compiten por ganar audiencia contratando a grandes estrellas para que cuenten en vivo los pormenores de cómo terminar a tiempo y sin incidentes con las uvas de la suerte.

 

Y otros, los más atrevidos, desde la misma plaza de Sol, en cuyo kilómetro cero se erige el edificio de la Real Casa de Correos que guarda en su interior el centenario mecanismo.

 

Con expectación y nervios, los españoles esperan impacientes a que comiencen a sonar los cuartos, la antesala de las 12 campanadas, y que pese a los años que lleva sonando el reloj, más de uno se sigue confundiendo y comienzan a deglutir antes de tiempo sus frutos.

 

Este año, la cadencia será de tres segundos entre campana y campana, y entre uva y uva, una forma de evitar que alguna se quede en la garganta sin ir, ni para delante y para atrás.

 

Todo un ritual que debe funcionar a la perfección, por lo que un día antes, el 30 de diciembre, se lleva a cabo un ensayo general.

 

Conocido como las preuvas, los técnicos comprueban exactamente 24 horas antes del 31 de diciembre que todo funciona como debe. Y es tal el éxito que tiene esta comprobación que se ha convertido desde hace unos años en un acontecimiento casi tan importante como las mismas uvas.

 

A este ensayo acuden miles de personas que se concentran en la céntrica plaza madrileña, y con sus 12 uvas en la mano adelantarán un día su entrada en el nuevo año.