La Comisión Disciplinaria volverá a analizar el caso de Pablo Aguilar y Enrique Triverio a causa de la apelación hecha por la Comisión de Árbitros.

Se espera que los jugadores de América y Toluca reciban un castigo peor durante el segundo fallo, vistos los antecedentes similares en el futbol mexicano.

En el artículo 18 del Reglamento de Sanciones de 2016-2017 de la Federación Mexicana de Fútbol está estipulado:

“La Comisión Disciplinaria tendrá la facultad de sancionar a los Jugadores que incurran en cualquiera de las siguientes infracciones:
Agredir a los Oficiales y a los Oficiales de Partido por cualquier medio. Un año de suspensión en todas sus funciones y multa de 36 a 450 UMAs ($2,700 a $26,250 pesos)”.

Si regresamos a 1998 aparece el caso de Cristian Zermatten, argentino que defendía la camiseta de Pumas. Durante un encuentro entre los universitarios y Chivas, el jugador le dio un cabezazo al exárbitro Felipe Ramos Rizo. Dicho desliz le costó una sanción de un año sin actividades, castigo que derivó en salir de Pumas y no volver a jugar en el futbol nacional.

Durante la década de los ochenta, el mítico ‘Gato’ Marín, en aquel entonces técnico de Cruz Azul le propinó un golpe en la cabeza al árbitro Jesús Mercado. La agresión le costó un año de suspensión.

Sin embargo, durante este siglo, los castigos no han sido tan duros como los ya señalados. Rubens Sambueza, jugador en pugna, golpeó al árbitro Rafael Medina en un encuentro en Atlas y Tecos en 2010. Rubens fue suspendido solo cinco juegos, pagando uno de los cinco en un amistoso.

En 2007 Jesús Arellano, en un juego entre Monterrey y Pachuca, empujó al colegiado después de ser expulsado. El jugador rayado fue suspendido cinco juegos. Asimismo, en 2002, después de ser expulsado en un encuentro entre Cruz Azul y Jaguares, Alejandro Glaría le dio un puñetazo al árbitro en el estómago. La sanción fue de solo seis partidos.de solo seis partidos.