Comúnmente se elige el vino para acompañar alimentos sin estar conscientes de que ingerir una cantidad adecuada puede resultar beneficioso para la salud.

Pero, ¿cómo una bebida alcohólica puede ayudarnos? Al ser ricas en antioxidantes, las uvas (y, por ende, el vino) tienen estos efectos:

1. Previenen las enfermedades cardíacas evitando la coagulación de la sangre.

2. Luchan contra células cancerígenas disminuyendo el riesgo de cáncer de colon, ovario, próstata y pulmón.

3. Disminuyen la posibilidad de presentar resistencia a la insulina (relacionado directamente con diabetes).

4. Reduce el riesgo de demencia y depresión.

¿Entonces qué tipo de vino y en qué cantidad debemos consumir?

El vino tinto es el que contiene mayores cantidades de antioxidantes. La Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas) sugiere una copa de 150 mililitros para mujeres y dos para hombres.

Debemos estar conscientes de que más de dos copas no solamente son perjudiciales, sino que incluso revierten los beneficios que podríamos obtener de su consumo.

Por sus dosis del antioxidante resveratrol, se recomienda buscar vinos de regiones frías y húmedas, así como priorizar los añejos y obscuros.

Importante añadir: si transcurre un rato desde que se abrió la botella, el vino pierde todos sus antioxidantes con la luz y el oxígeno, perdiéndose los beneficios mencionados.